Soltar, seis letras y una difícil decisión. O quizás ya no es tan difícil. Simplemente, he dejado que las cosas fluyan demasiado sin detenerme a pensar. He sido la amiga que necesitas, pero estoy cansada de no recibir una parte importante de lo que te doy. Ya no quiero ser tu pañuelo de lágrimas porque tu silencio me lastima. Tu incapacidad para comunicarte conmigo me desespera y me frustra demasiado. Estoy agotada de sentirme así. Ya no quiero destrozarme los nervios analizando cada gesto tuyo e intentando adivinar lo que estás pensando. Tras cada despedida mi alma te añora. De inmediato extraño conversar y abrazarte. Se siente bien contar con alguien al menos unas horas. Sin embargo, la ausencia y el silencio que vienen después no son fáciles de asimilar. Siempre desapareces. No comprendo por qué. Siempre quieres alejarte lo más posible de mí. Supongo que es hasta que nos volvamos a encontrar, siempre y cuando sea yo quien sea la que te vaya a buscar. Ya es hora de soltarte. Ya es mo...