¡Cuán difícil resulta a veces seguir hacia adelante! La vida nos pone a prueba constantemente y a, veces, nos pasa por encima. He estado tantas veces al fondo del abismo que ya perdí la cuenta. Una y otra vez tengo que alzar la mirada, sacudirme el polvo y levantarme. Con el paso del tiempo, tardo menos en salir y las heridas pierden profundidad y duelen menos. Sin embargo, quisiera evitar tocar fondo para darme cuenta de que debo empezar a escalar de nuevo. Quisiera ahorrar energías y utilizarlas para seguir escalando, en vez de resbalar lo que ya tenía avanzado.