¡Cuán difícil resulta a veces seguir hacia adelante! La vida nos pone a prueba constantemente y a, veces, nos pasa por encima. He estado tantas veces al fondo del abismo que ya perdí la cuenta. Una y otra vez tengo que alzar la mirada, sacudirme el polvo y levantarme. Con el paso del tiempo, tardo menos en salir y las heridas pierden profundidad y duelen menos. Sin embargo, quisiera evitar tocar fondo para darme cuenta de que debo empezar a escalar de nuevo. Quisiera ahorrar energías y utilizarlas para seguir escalando, en vez de resbalar lo que ya tenía avanzado.
Dicen que un lunes es el día perfecto para organizarnos, escoger prioridades y retomar el rumbo. Sin embargo, ¿por qué esperar hasta un lunes para tomar decisiones importantes? Cada instante es demasiado valioso para ser desperdiciado. No todo tiene que ser perfecto ni llevar un orden específico. No siempre hay que esperar a que llegue el momento adecuado porque mientras esperamos, la vida pasa. No todo tiene que ser blanco o negro, ¿qué hay de los matices? La perfección no existe y cuando se trata de soñar, los límites tampoco. Un miércoles he decidido empezar con la aventura de escribir un blog porque cualquier día es el adecuado para seguir adelante y hacer que los sueños se hagan realidad.
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