Me equivoqué tanto cuando estuve contigo. Todavía me siento avergonzada por mis errores, pero ya no me martirizo por ellos. Nadie es perfecto en esta vida y yo siempre hice todo con mi mejor intención. Me fui porque me di cuenta que yo no hacía falta en tu vida. Te dejé porque sabía que quedarme no era una opción. Tuve que poner tiempo y distancia entre nosotros hasta que tú no hicieras falta en la mía. Te quise mucho y más allá de eso, yo apreciaba tanto tu amistad. Por eso, me tomó mucho tiempo asimilar que no eras bueno para mí. Yo no te importaba lo suficiente. Muchas veces, me hiciste sentir cuán poco te importaba y eso me dolió. No tienes idea de cuánto dolió tu indiferencia. A veces, te recuerdo. Hay días en que te pienso mucho, pero no te extraño a ti. Extraño la idea que tenía de nosotros. Extraño los besos y las caricias. Extraño saber que tenía (o yo pensaba que tenía) a alguien en quien apoyarme. Todo era un espejismo que yo misma creé. Una frágil burbuja que al final exp...