Es curioso que mi lápiz esté deseoso de expresar lo que mis labios se obligan a callar. Llevo tanto tiempo sin escribir que pensé que sería más difícil hacerlo hoy. Al parecer, las palabras fluyen mejor cuando mi mente es un caos y necesito reflexionar sobre mi vida. Es curioso que un simple pensamiento pueda desatar una tormenta. Es curioso que una idea fortuita me pueda trasladar al pasado y hacerme revivir tanto dolor que me quita el aliento. Es curioso cómo recuerdo cada detalle de mis pérdidas, decepciones y fracasos. ¿Por qué mi mente me obliga a volver a esos momentos? ¿Qué más necesito aprender de esas experiencias? ¿Por qué me esfuerzo en sabotear mi felicidad y tranquilidad del presente? Es curioso que mi propia mente sea capaz de arrastrarme al infierno en un instante. En realidad, no me asusta volver a ese lugar. He estado tantas veces allí en los últimos quince años que se ha vuelto casi una rutina. Sin embargo, en mi infierno personal no hay fuego, sino hielo. Allí re...
Soltar, seis letras y una difícil decisión. O quizás ya no es tan difícil. Simplemente, he dejado que las cosas fluyan demasiado sin detenerme a pensar. He sido la amiga que necesitas, pero estoy cansada de no recibir una parte importante de lo que te doy. Ya no quiero ser tu pañuelo de lágrimas porque tu silencio me lastima. Tu incapacidad para comunicarte conmigo me desespera y me frustra demasiado. Estoy agotada de sentirme así. Ya no quiero destrozarme los nervios analizando cada gesto tuyo e intentando adivinar lo que estás pensando. Tras cada despedida mi alma te añora. De inmediato extraño conversar y abrazarte. Se siente bien contar con alguien al menos unas horas. Sin embargo, la ausencia y el silencio que vienen después no son fáciles de asimilar. Siempre desapareces. No comprendo por qué. Siempre quieres alejarte lo más posible de mí. Supongo que es hasta que nos volvamos a encontrar, siempre y cuando sea yo quien sea la que te vaya a buscar. Ya es hora de soltarte. Ya es mo...